Tengo que confesar que este no es el texto que tenia pensado escribir hoy y que este a venido cuando he escuchado tu voz y de repente no existía fondo mas perfecto para dejarme llevar, así que aquí me tienes, tumbada en la cama y pensando en cuando estaba tumbada allí junto a ti, el otro texto seguramente se lo recite directamente a tus oídos y es que deberías saber que no pienso cumplir ni un solo punto de el contrato que firmamos, pues de lo único que serviría firmar un contrato entre tu y yo seria haciéndolo con los ojos cerrados y yo no puedo dejar de mirarte, ya lo he intentado créeme y no sirve de nada. Para que ponerle limites a lo que no esta escrito? Por eso no escribo tu nombre y no por otro motivo, si no porque tu eres real, tu eres de carne y hueso, llenarte de mil besos o cuando mis manos recorren tu cuerpo. A ti no te quiero inmortalizar en unas cuantas palabras bonitas, a ti? a ti te quiero matar pintándote sonrisas cada madrugada, deseándote las buenas noches, los buenos días, las buenas tardes. Y es que para que ponerle una etiqueta a esto? Que no es que no tenga precio, es que por la parte que me toca jamás intentaría venderlo, me quedo contigo, tienes que saberlo, te guste o no. Esta vez no habrá absurdos contratos de silencio en donde como mucho llegarían a colarse de puntillas nuestros miedos y ya me encargaría yo de asustarlos a ellos, por ahora tomate esto como la letra pequeña de la declaración de amor entre paréntesis que tal vez nunca escribiré, algunas están escritas, algunas ya las he firmado, pero esas, esas solo puedes leerlas, escucharlas y entenderlas tú.
Te quiero un montón señorita.

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